Se acabaron las vacaciones y
volvemos a la carga. Esta vez os traigo una serie un tanto peculiar, Firefly,
un space western que se emitió hace
ya 10 años en la cadena Fox. Efectivamente, habéis leído bien, ciencia ficción
mezclada con temática del salvaje oeste. “¿Y cómo va esto?” os preguntaréis.
Dejad que me explique.
Corre el año 2517, los
humanos han desarrollado el viaje espacial y se han expandido a lo largo de un
nuevo sistema estelar, colonizando un buen puñado de planetas y lunas a través
de un proceso conocido como terraformación. Las civilizaciones occidentales y
chinas se han fusionado para crear una nueva cultura global (de hecho, en la
versión original de la serie, los personajes sueltan muchas palabras y frases,
sobre todo insultos, en chino mandarín, además de los típicos carteles
publicitarios o paneles de control de naves espaciales en el susodicho idioma).
Este sistema es gobernado por la Alianza, vencedores de la Guerra de
Unificación, conflicto que podremos ir viendo en algún que otro flashback.
Los protagonistas de la
historia son el personal de la nave Serenity
(que también da nombre al primer capítulo y a la película que se lanzó años
después del final de la serie): el capitán, Malcolm "Mal" Reynolds
(Nathan Fillion); la segunda al mando y antigua compañera de batallón de Mal,
Zoe Alleyne Washburne (Gina Torres); el piloto y marido de Zoe, Hoban
"Wash" Washburne (Alan Tudyk); la “acompañante” de lujo, Inara Serra
(Morena Baccarin); la fuerza bruta de la tripulación, Jayne Cobb (AdamBaldwin); y la mecánica, Kaywinnet Lee "Kaylee" Frye (Jewel Staite).
Durante el piloto veremos cómo a estos seis personajes se les unirán tres más,
que complementarán las carencias de la nave y conseguirán un protagonismo igual,
o incluso mayor, que el resto de la
tripulación: el doctor Simon Tam (Sean Maher); su hermana River (Summer Glau);
y el pastor Derrial Book (Ron Glass). Un gran reparto al que hemos podido ver en otras series actuales como Castle,
Homeland o Las Crónicas de Sarah Connor. Sé que son muchos nombres para ser
una serie tan corta (solo 14 capítulos), pero no mencionar a alguno de ellos
sería dejar incompleto el conjunto de protagonistas de la historia, ya que
todos tienen su granito de arena que aportar y su trasfondo personal. Todos
personajes geniales, cada cual con sus peculiaridades y su personalidad marcada;
desde el capitán Mal, antihéroe absoluto, hasta el pastor Book (cuyo pasado
parece directamente ligado al ejército de la Alianza).
La trama gira en torno a cómo
la tripulación de la Serenity intenta
ganarse la vida mientras se mantienen alejados del radar del gobierno,
dedicándose a comerciar por igual con cargamentos legales y contrabando, y
tratando con personas de la peor calaña (mención especial al actor Mark Sheppard, al que ya he cogido cariño después de su aparición en la increíble Battlestar Galactica y muchas otras
series). Normalmente estas actividades les llevarán a planetas fronterizos de
climas áridos, perfectos para la temática western.
Tiroteos revolver láser en mano, persecuciones a caballo o deslizador… Todo
esto se complicará desde el momento en el que River se convierte en una más de
la familia, ya que es una prófuga del gobierno central (no quiero desvelar
mucho más de este personaje, ya que es probablemente el punto de partida de la
subtrama más importante de toda la historia, y su trasfondo es un tanto
complicado).
Es una pena que Fox no se
tomase demasiado en serio esta serie, ya que tras unos cuantos capítulos fue
cancelada. Originalmente la cadena la emitió desordenada, consiguiendo que la
trama fuese más difícil de entender y la consiguiente indignación por parte de
los fans. Esto no impidió que la serie se elevase a la categoría de culto para
los amantes de la ciencia ficción, y logró cosechar una buena cantidad de
premios durante los años posteriores a su emisión. Tal fue su éxito póstumo
que, a petición de los fans, el autor filmó Serenity,
la secuela en formato de película para cine.
Divertida, ingeniosa,
peculiar, original, entretenida, trepidante… Y con una banda sonora con tintes folk de lujo. Sin duda la serie nos consigue
transmitir un gran y variado abanico de emociones. Los diálogos son geniales y
los personajes se salen. La relación entre los tripulantes de la nave hará que lloremos
de risa y tristeza. Sin duda no dejará a nadie indiferente. Lo mejor de todo es
que no es un género muy explotado, es más, solo se me ocurren un puñado de
referencias, algunas claras como Star
Wars y Star Trek o los anime de Trigun y Cowboy
Bebop.
Si os gustan las series
diferentes y/o sois fanáticos de la ciencia ficción no deberíais dejar pasar
esta magnífica serie. Simplemente genial.


