martes, 25 de septiembre de 2012

Firefly



Se acabaron las vacaciones y volvemos a la carga. Esta vez os traigo una serie un tanto peculiar, Firefly, un space western que se emitió hace ya 10 años en la cadena Fox. Efectivamente, habéis leído bien, ciencia ficción mezclada con temática del salvaje oeste. “¿Y cómo va esto?” os preguntaréis. Dejad que me explique.

Corre el año 2517, los humanos han desarrollado el viaje espacial y se han expandido a lo largo de un nuevo sistema estelar, colonizando un buen puñado de planetas y lunas a través de un proceso conocido como terraformación. Las civilizaciones occidentales y chinas se han fusionado para crear una nueva cultura global (de hecho, en la versión original de la serie, los personajes sueltan muchas palabras y frases, sobre todo insultos, en chino mandarín, además de los típicos carteles publicitarios o paneles de control de naves espaciales en el susodicho idioma). Este sistema es gobernado por la Alianza, vencedores de la Guerra de Unificación, conflicto que podremos ir viendo en algún que otro flashback.

Los protagonistas de la historia son el personal de la nave Serenity (que también da nombre al primer capítulo y a la película que se lanzó años después del final de la serie): el capitán, Malcolm "Mal" Reynolds (Nathan Fillion); la segunda al mando y antigua compañera de batallón de Mal, Zoe Alleyne Washburne (Gina Torres); el piloto y marido de Zoe, Hoban "Wash" Washburne (Alan Tudyk); la “acompañante” de lujo, Inara Serra (Morena Baccarin); la fuerza bruta de la tripulación, Jayne Cobb (AdamBaldwin); y la mecánica, Kaywinnet Lee "Kaylee" Frye (Jewel Staite). Durante el piloto veremos cómo a estos seis personajes se les unirán tres más, que complementarán las carencias de la nave y conseguirán un protagonismo igual, o incluso mayor,  que el resto de la tripulación: el doctor Simon Tam (Sean Maher); su hermana River (Summer Glau); y el pastor Derrial Book (Ron Glass). Un gran reparto al que hemos podido ver en otras series actuales como Castle, Homeland o Las Crónicas de Sarah Connor. Sé que son muchos nombres para ser una serie tan corta (solo 14 capítulos), pero no mencionar a alguno de ellos sería dejar incompleto el conjunto de protagonistas de la historia, ya que todos tienen su granito de arena que aportar y su trasfondo personal. Todos personajes geniales, cada cual con sus peculiaridades y su personalidad marcada; desde el capitán Mal, antihéroe absoluto, hasta el pastor Book (cuyo pasado parece directamente ligado al ejército de la Alianza).

La trama gira en torno a cómo la tripulación de la Serenity intenta ganarse la vida mientras se mantienen alejados del radar del gobierno, dedicándose a comerciar por igual con cargamentos legales y contrabando, y tratando con personas de la peor calaña (mención especial al actor Mark Sheppard, al que ya he cogido cariño después de su aparición en la increíble Battlestar Galactica y muchas otras series). Normalmente estas actividades les llevarán a planetas fronterizos de climas áridos, perfectos para la temática western. Tiroteos revolver láser en mano, persecuciones a caballo o deslizador… Todo esto se complicará desde el momento en el que River se convierte en una más de la familia, ya que es una prófuga del gobierno central (no quiero desvelar mucho más de este personaje, ya que es probablemente el punto de partida de la subtrama más importante de toda la historia, y su trasfondo es un tanto complicado).

Es una pena que Fox no se tomase demasiado en serio esta serie, ya que tras unos cuantos capítulos fue cancelada. Originalmente la cadena la emitió desordenada, consiguiendo que la trama fuese más difícil de entender y la consiguiente indignación por parte de los fans. Esto no impidió que la serie se elevase a la categoría de culto para los amantes de la ciencia ficción, y logró cosechar una buena cantidad de premios durante los años posteriores a su emisión. Tal fue su éxito póstumo que, a petición de los fans, el autor filmó Serenity, la secuela en formato de película para cine.

Divertida, ingeniosa, peculiar, original, entretenida, trepidante… Y con una banda sonora con tintes folk de lujo. Sin duda la serie nos consigue transmitir un gran y variado abanico de emociones. Los diálogos son geniales y los personajes se salen. La relación entre los tripulantes de la nave hará que lloremos de risa y tristeza. Sin duda no dejará a nadie indiferente. Lo mejor de todo es que no es un género muy explotado, es más, solo se me ocurren un puñado de referencias, algunas claras como Star Wars y Star Trek o los anime de Trigun  y Cowboy Bebop.

Si os gustan las series diferentes y/o sois fanáticos de la ciencia ficción no deberíais dejar pasar esta magnífica serie. Simplemente genial.