martes, 26 de febrero de 2013

Arrow


Emitida por la cadena americana CW y cogiendo el relevo de Smalville, Arrow es una serie de superhéroes al uso, es decir, un protagonista con una doble identidad que se enfunda en sus mallas (en este caso un traje de cuero verde) para salvar al mundo.  Probablemente esta premisa tire a muchos para atrás, y siendo sinceros, es una serie que sólo los más afines  a este tipo de historias disfrutarán.

El personaje protagonista, Oliver Queen/Green Arrow, encaja en el prototipo de superhéroe oscuro moderno, que tan de moda está últimamente después de la fantástica trilogía de Batman dirigida por Nolan. Es más, podría decirse que Arrow intenta hacer suyas muchas de las bondades de estas geniales películas (y digo intenta), pero se queda corta y acaba pareciendo más una imitación de bajo presupuesto antes de lo que verdaderamente es, una serie con identidad propia.

El inicio de la historia nos cuenta como el primogénito de una de las familias más ricas de la ciudad Starling, Oliver (Stephen Amell), queda varado en una isla durante cinco años tras un fatídico accidente de barco que costó la vida del resto de los pasajeros, incluido su padre. Tras el incidente hace lo posible por sobrevivir en un medioambiente salvaje, no solo por los peligros propios de una fauna típica de una jungla, sino porque la isla da cobijo a todo tipo delincuentes sedientos de sangre. Durante su periplo se encontrará con Yao Fei (Byron Mann), que también se encuentra atrapado en la isla (aunque por motivos diferentes) y que le entrenará en el arte de la supervivencia con técnicas brutales que dejarán al protagonista agotado y lleno de cicatrices.

En un momento dado, Oliver consigue salir de la isla y volver a casa con un objetivo en mente, cumplir con la última voluntad de su padre: librar ciudad Starling de una sociedad secreta que controla la economía a través de subterfugios. Para ello adoptará la identidad de un vigilante que la prensa no tardará en bautizar como Arrow, y se servirá de su entrenamiento en distintos estilos de lucha (sobre todo con arco y flecha), así como distintos tipos de gadgets.

El resto de personajes que acompañarán al protagonista durante su historia, como su madre Moira (Susanna Thompson), su hermana Thea (Willa Holland), o su ex novia Laurel (Katie Cassidy), acaban relegados a un segundo plano desde el principio. Queda bastante claro quién es el protagonista y no deja en ningún momento que nadie más le haga sombra.

Creo que ha quedado bastante claro que no es una serie triple A, por mucho que lo intente, y que no será algo que vea un espectador normal (absténganse todos aquellos que no disfruten con las historias de superhéroes, porque es lo que básicamente encontrarán en esta serie). La trama central no está a la altura de una producción que parece tener suficiente dinero, pero se queda corta a la hora de plasmarla en pantalla. Entretenida, divertida, amena… Uno de los aspectos que salva a la serie son las escenas de acción, espectaculares, dignas de cualquier superproducción, pero se hace escaso y a veces insuficiente para terminar de convencer en conjunto. En resumen, esta serie te gustará si eres fan de Marvel y DC y necesitas llenar el hueco entre El caballero oscuro: La leyenda renace y Los Vengadores 2. Sino, esta no es tu serie.


jueves, 7 de febrero de 2013

The Following


La nueva captura de la semana. Probablemente la mejor serie que he podido ver en los últimos meses, digna de cualquier superproducción de cine, con un gran reparto, un buen guión y unos personajes a la altura de las circunstancias. La nueva serie de Kevin Williamson (Scream, Sé lo que hicisteis el último verano) convence y promete traernos momentos inolvidables.

La serie nos presenta a Ryan Hardy (Kevin Bacon), agente retirado del FBI y al profesor de literatura inglesa y asesino en serie Joe Carrol (James Purefoy), máximos protagonistas de la historia.

Ryan es el agente que capturó hace ya una década a al Dr. Carrol, en un enfrentamiento que acabó de forma drástica con su carrera. Durante el tiempo que Joe pasa en prisión aprovecha para difundir a través de Internet su demente obsesión por la literatura de Edgar Allan Poe, en la que encuentra sentido a la vida y sobre todo a la muerte, consiguiendo formar una especie de culto del que el FBI no sospecha nada. Poco antes de cumplir su sentencia de muerte escapa y comete un último asesinato para cerrar su “obra maestra”, antes de comenzar la secuela de la que, como él mismo dice, Ryan será el protagonista. El ex agente será llamado por el FBI para trabajar como consultor e intentar así volver a capturar al asesino en serie, ya que es la máxima autoridad en lo que se refiere a Carrol. A partir de aquí comenzará una “partida de ajedrez” entre los dos que no dejará a nadie indiferente.

Veremos más caras conocidas además de los protagonistas principales como por ejemplo Shawn Ashmore (más conocido como el hombre de hielo en la trilogía X-Men), que encarnará a un joven agente que siente una gran admiración por Ryan Hardy; o Natalie Zea (Californication, Justified), que asumirá el papel de la ex mujer del asesino. Todos los actores están a la altura de las circunstancias, forjando personajes creíbles y consistentes, sobre todo Kevin Bacon y James Purefoy, que conseguirán transmitir la complejidad de sus papeles de una manera que a veces resulta escalofriante.

La trama nos recordará durante el piloto a dos grandes clásicos del cine como son El Silencio de los Corderos y Se7en, pero mostrará su verdadero potencial a partir del segundo capítulo, cuando el culto de Carrol comience con la obra de su mentor. Los creadores nos regalarán la vista con asesinatos verdaderamente brutales y crudos, a veces hasta el punto de parecer violencia gratuita, pero con el sentido que Joe Carrol consigue encontrar en la escrituras de Poe.

Sinceramente, y tal y como he dicho, una serie genial que nadie debería dejar de ver. Llena de intriga, horror, sangre y juegos mentales. ¡Perfecta!