Así es como Charlie Brooker vislumbra nuestro futuro más cercano. Reflejado en un espejo negro y con pocas posibilidades de progresar hacia algo mejor. Así lo muestra en Black Mirror.
Sin duda una de las obras maestras del momento, esta mini serie dividida en seis capítulos -con su propio argumento, sin relación con el anterior- de más de 80 minutos cada uno rompe con lo establecido hasta el momento.
Porque ni nos traslada a la Edad Media en donde unos bárbaros vestidos con pieles luchan por conquistar reinos que ni siquiera existen; ni a un futuro en el que circulamos en esas naves espaciales que llevamos toda la vida viendo retratadas pero que nunca llegan.
Esta serie –apocalíptica- nos hace pensar. Y lo hace trasladándonos a un futuro muy cercano, quizás unos pocos años adelante, en el que seres humanos y tecnología comparten la vida sin saber cuál de los dos es la ‘raza’ superior.La tecnología, las Redes Sociales, la realidad aumentada… ¿nos ayudan a progresar? ¿O se están convirtiendo en el Gran Hermano retratado por George Orwell en la novela 1984? Si le hacemos esta pregunta a Charlie Brooker, creador también de Dead Set, su respuesta sería la segunda. Muy suavizada, eso sí. 'La tecnología, como toda droga, deja secuelas', comentaba recientemente el en una entrevista relacionada con este nuevo éxito televisivo.
No faltan las caras conocidas. Encontramos a Toby Kebbell –el auténtico RocknRolla–, Rory Kinnear –Skyfall–, Jason Flemyng –Lock, Stock and Two Smoking Barrels y Snatch– y otros actores y actrices que seguro se apoyarán en este éxito televisivo para conseguir mayor reconocimiento.
Si tienes poco más de una hora libre al día, inviértelo en ver un capítulo de Black Mirror. Te sorprenderá lo cercana que es, a pesar de su tinte futurista.

