“Si yo cobrase una millonada, me llevaría a mis amigos a todos sitios sin que tuviesen que pagar un duro”
Esa frase la hemos escuchado miles de veces. Incluso salida de nuestra boca, ¿a que sí? Pues de ahí surge el argumento de uno de los mayores éxitos de HBO en la última década. Entourage (El Séquito) no es una superproducción pródiga en efectos especiales, ni tiene un argumento enrevesado al estilo Hitchcock. Por no tener, ni siquiera ofrece una historia de amor a la que engancharse.
Sin embargo, tiene todo lo demás. Un formato de capítulos cortos (22-30 minutos aprox.) que enganchan desde el minuto uno, muchas caras conocidas (Jeremy Piven es algo más que una cara conocida), un guión propio del siglo XXI, humor, mucho humor, lujo digerible (el dinero se ‘invierte’ en pantallas de TV estilo cine, los mejores ‘carros’ y muchas fiestas), unos cameos más fruto de la amistad del productor (Mark Walhberg) que de un contrato de trabajo…
Una receta que les ha servido para alcanzar las ocho temporadas y un total de 96 episodios en los que Vincent Chase (Adrian Grenier), una atractiva y emergente estrella de Hollywood, decide llevarse a su grupo de amigos del barrio de Queens a la meca del cine a compartir sus éxitos con él.
Tortuga (Jerry Ferrara), Drama (Kevin Dillon, hermano del también actor Matt Dillon) y Eric (Kevin Connolly) son el séquito de Vince en su emocionante, divertida, excéntrica, desenfrenada y subida de tono… vida en Hollywood. Fiestas en casa de Jessica Alba (su casa verdadera), tardes fumando hierba con Val Kilmer, negocios con Marc Cubain (propietario de los Dallas Mavericks), charlas con el mismísimo James Cameron… Peter Jackson, Matt Damon, Eminem o Martin Scorsese… consiguieron que marcas y personajes famosos se peleasen por tener un par de minutos de gloria junto a estos cuatro jóvenes del barrio neoyorkino de Queens. El mismo barrio en el que se criaron Los Ramones, por cierto, pero estos en la vida real.Todos querían aparecer junto a ellos… y junto a su representante, Ari Gold (Jeremy Piven). Un papel basado en un representante real, Ari Emanuel Gold. Sin duda, uno de esos papeles que terminan absorbiendo protagonismo a la serie. Homófobo y xenófobo (y con un ayudante oriental homosexual), mujeriego (y casado y con dos hijos), enfermo del trabajo, con el pinganillo siempre en la oreja y soltando mucha, mucha mierda por la boca, terminará siendo uno de tus preferidos si te conviertes en seguidor de El séquito.
No es nueva. No tiene un argumento demoledor. Pero la posibilidad (por pequeña que sea), de que se trate de un compendio de las aventuras reales de Walhberg en sus inicios en Hollywood…
¡Venga, a verla ya!
Por Juan de la Lama




