Misfits cuenta la vida de cinco veinteañeros inadaptados sociales que, mientras cumplían servicios a la comunidad por vandalismo, son alcanzados por una extraña tormenta eléctrica. Tras el incidente van descubriendo que tienen superpoderes, algunos convencionales, otros no tanto. Hasta ahí lo que podría ser la premisa de cualquier historia de superhéroes americanos con la misión de salvar el mundo, pero a estas alturas todos sabemos que los británicos tienen su peculiar manera de ver las cosas y contar historias.
Lo que al principio parecía una bendición pronto se convertirá en un quebradero constante de cabeza. Estos poderes, y el aparecer siempre en el momento más “oportuno”, les meten en situaciones que pasan de la comedia más absurda (no por mala sino por inesperada) al dramón de pañuelo en mano. Increíble como los guionistas consiguen parodiar géneros y clichés por igual, mientras van creando un arco argumental que se va complicando conforme avanza la trama.
Y no puedo sino elogiar la gran interpretación por parte de los actores protagonistas. Personajes llenos de carisma y encanto que consiguen hacerse querer y odiar. Mención especial para Robert Sheehan (Nathan en la serie), cuantas veces he querido “abrir la cabeza” al personaje y al poco estaba llorando de la risa.
Si alguna pega hay que buscarle es que, tras tres temporadas, el reparto principal ha ido sufriendo modificaciones y algunas bajas dejan un hueco difícil de llenar. Aún así las nuevas incorporaciones habidas hasta ahora no dejan mal sabor de boca. Esperemos que sigan así con los nuevos castings.
Salvaje, macarra, cruda, sucia... Seguramente la serie más gamberra que he visto hasta ahora.
Último apunte, el tema de inicio es sencillamente brutal. Os dejo un link.


Tengo muchas ganas de verla, seguro que no es un truño!
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