Seguimos el ciclo de espías para meternos con una serie que
continúa la temática de agentes de la CIA, aunque en este caso se aleja un poco
de los cánones de este genero, ya que la protagonista será madre de familia
retirada del servicio. La serie está producida y protagonizada por Ashley Judd y
coprotagonizada por el incombustible actor de las mil caras Sean Bean, el
neozelandés Cliff Curtis y Keith Carradine, a quien hemos visto ya en muchas
ocasiones en infinidad de series.
La premisa de la historia nos pone en la piel de Rebbeca
“Becca” Winston (Ashley Judd), ex agente de la CIA, al igual que su marido Paul
(Sean Bean), que tras el fatídico secuestro de su hijo Michael en Roma durante
una beca de estudios, no duda en dejar su vida en la floristería para ir a
buscar a su hijo. A través de varios flashback, se nos pondrá también en
situación de su trágico pasado: la muerte de Paul en un atentado frente a los
ojos de su hijo. Durante sus peripecias tras la pista de Michael, Becca irá
recorriendo distintos parajes europeos. Se enfrentrá a una misteriosa
organización, siendo ayudada y perseguida a partes iguales por la Interpol y la
CIA, y descubriendo por el camino que no todo es lo que parece y que aquellos
en quien creía confiar quizás no sean quienes ella piensa.
Cabe destacar el
abanico de interpretaciones de la actriz, que pasa de la frialdad típica de una
espía bien entrenada, a la desesperación y frustración cuando ve como su hijo
se le escapa de las manos. Buenos combates cuerpo a cuerpo, persecuciones a pie
y en coche, preciosas ciudades europeas como escenario para tanta acción, una
trama que aunque no resulta complicada cumple con su propósito, y porqué no
decirlo, Sean Bean, que siempre es un aliciente disfrutar de su buen hacer. El
mayor punto negativo, la serie ha sido cancelada. Se completó la primera
temporada que consta de diez episodios, y la historia quedó cerrada, aunque con
un cliffhanger final (no sé si por la posibilidad de recuperarla más adelante)
que nos deja con ganas de más. Otro punto negativo es el romance que vive el
hijo con otra prisionera de la organización: sosos, los dos, y se ve venir tan
a la legua que llega a aburrir.
Quizás no sea la mejor serie de este género, ya que con
referentes de tanta calidad como Covert Affairs, Homeland o incluso Nikita (sí,
sé que algunos me odiaréis por esta última referencia), se queda corta en
cuanto a trama, pero al final consigue lo que pretende: entretener con grandes
dosis de acción y un argumento asequible. Si os gusta el género, primero
echadle un ojo a las otras opciones, pero no la olvidéis. Perfecta para este
verano y la escasez que nos tocará pasar hasta que vuelvan a comenzar las
series a finales de año.


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