martes, 19 de junio de 2012

Homeland (ciclo espías III)


Homeland es una serie que hereda para su trama el trágico evento del 11-S, el atentado a las torres gemelas de Nueva York, y hace de este suceso el tema central de su historia. Carrie Mathison, interpretada por Claire Danes, es una agente de la CIA con un tormentoso pasado a causa de dicho atentado. Durante una investigación en Iraq recibe un “chivatazo”: un soldado estadounidense prisionero de guerra será puesto en libertad, pero en realidad es un agente convertido a la causa de Al-Qaeda.

Al poco de recibir esta notica, su jefe y Director del Centro de Contraterrorismo de la CIA David Estes (David Harewood), le asigna el caso del sargento de la Marina Nicholas Brody (Damian Lewis), soldado desaparecido en acción en 2003 y rescatado 8 años después durante un asalto por parte de las fuerzas especiales a los cuarteles de Abu Nazir, supuesto líder de Al-Qaeda. A partir de este momento viviremos dos historias paralelas que irán mezclándose hasta llegar al inevitable final. Por un lado la obsesión de Carrie por Brody, del cual sospecha que es el soldado convertido a la causa de Abu Nazir, junto a su enfermedad mental, hará que la coprotagonista se enfrasque en una espiral de autodestrucción y frustración de la que ni su propio mentor, Saul Berenson (una interpretación genial por parte de Mandy Patinkin), parece conseguir sacarla. Por otro lado, la dura vuelta a casa del Sargento Nicholas Brody, que se verá marcada por la nueva vida de su mujer, Jessica (Morena Baccarin) con su mejor amigo, y la dificultad de volver a estrechar lazos con sus hijos, a los que no ve desde hace ocho años.

Hay que decir que la historia engancha. Sin duda, ver como los guionistas juegan con el espectador a la hora de esclarecer (o no) si Brody es realmente un terrorista resulta de lo más cautivador, aunque a partir de la segunda mitad de la temporada quede todo demasiado claro. Quizás podrían haber alargado un poco más esa parte de la trama. Por otra parte, la caída de la protagonista en desgracia quizás es lo que más humaniza esta serie, ya que le da un punto de realismo que se aleja de otras series de este género. Nada de súper espías con habilidades más allá de lo humanamente posible: aquí tenemos personajes con los que empatizaremos y a los que llegaremos a admirar y aborrecer por partes iguales. Sin duda lo mejor de la historia.

Obviando el final, que se ve venir y, bajo mi punto de vista, es demasiado blando, “ñoño” y cobarde, la primera temporada deja con ganas de más, aunque a veces se haga un poco larga. Sin duda es una de las grandes de la pasada temporada (dentro de este género), así que esperaré con ganas los nuevos capítulos que comenzarán en otoño de este mismo año. Lo dicho, si te gustan los espías, no decepcionará, y si además te gustan las historias con una base de realismo histórico, esta serie sin duda se convertirá en una de tus favoritas.



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